Te entregan una carta. Te dicen que es un despido por causas objetivas y que tienes 15 días de preaviso, durante los cuales sigues trabajando. Tú piensas: «bueno, voy a esperar a que se acaben los 15 días y luego ya veo si reclamo». Y dejas pasar dos semanas en las que podrías haber estado moviendo tu caso.

Esos 15 días no son un tiempo muerto. Son tiempo que puedes usar para ir un paso por delante.

La regla, en tres líneas

No tienes que esperar a que termine el preaviso para impugnar el despido. Desde el momento en que la empresa te comunica el despido con preaviso, ya puedes presentar la papeleta de conciliación y, después, la demanda. Esto te permite preparar el caso con tiempo y, en muchos casos, llegar al juicio en mejor posición.

Cómo funciona el preaviso en el despido objetivo

Cuando la empresa te despide por causas objetivas, está obligada a darte un preaviso de 15 días. Durante ese periodo:

Si la empresa no te da el preaviso, debe compensarte económicamente esos 15 días en la liquidación. Es un derecho separado de la indemnización principal.

Por qué no conviene esperar

La intuición de «esperar a que termine para ver qué pasa» tiene tres problemas concretos:

¿Estás en mitad del preaviso? No esperes a que termine. Mándanos la carta por WhatsApp y empezamos a preparar tu caso ahora.

Qué pasa con el plazo de los 20 días

El plazo de 20 días hábiles para impugnar empieza a contar el día siguiente a la fecha efectiva del despido, no el día en que te entregaron la carta. Es decir: si te dan preaviso de 15 días, el plazo empieza a contar cuando termina ese preaviso.

Pero la ley te permite presentar la papeleta antes de esa fecha si ya te han comunicado el despido. No tienes que esperar a que el plazo de los 20 días arranque para actuar. Puedes empezar antes y te lo cuentan como válido.

El efecto práctico es que, si te mueves desde el primer día del preaviso, tienes hasta 35 días (los 15 del preaviso más los 20 hábiles posteriores) para presentar la papeleta. Mucho margen, si no lo desperdicias.

Qué hacer mientras dura el preaviso

  1. Recopila la documentación. Carta de despido completa, contrato de trabajo, nóminas de los últimos 12 meses, justificante de antigüedad, cualquier comunicación previa de la empresa relacionada (correos, burofaxes, conversaciones por escrito).
  2. Comprueba si la carta cumple los requisitos. En un despido objetivo, la carta debe explicar de forma concreta las causas (no basta con «razones económicas» o «reestructuración»). Si no lo hace, eso ya es motivo de improcedencia.
  3. Verifica la indemnización que te han ofrecido. ¿20 días por año? ¿Sobre qué salario? ¿Con cuánta antigüedad? Si te falta un solo euro, ya es motivo para reclamar. Y si la empresa no te entregó la indemnización en el mismo acto, es motivo automático de improcedencia.
  4. Usa las 6 horas semanales de búsqueda de empleo. Aprovéchalas para ver a un abogado y para preparar tu salida real. Son tuyas, no las pierdas.
  5. Habla con un abogado en la primera semana del preaviso. Mejor en los primeros días. Si decides reclamar, ganas tiempo. Si decides no hacerlo, sales de la duda.

Y si la empresa no te ha dado preaviso

Si te despidieron de un día para otro, sin los 15 días de preaviso, no has perdido nada: la empresa debe compensarte económicamente esos 15 días en la liquidación. Es un dinero adicional a la indemnización.

Y, por supuesto, eso no impide que sigas pudiendo impugnar el despido si crees que hay otros motivos para considerarlo improcedente. El plazo de 20 días hábiles arranca el día siguiente al despido efectivo.

Antes de firmar, escríbenos

Si te acaban de comunicar un despido objetivo con preaviso, no esperes 15 días para mover ficha. Escríbenos por WhatsApp con tu carta y empezamos a preparar tu caso desde ahora. Llegarás al final del preaviso con todo listo, en lugar de tener que empezar a correr. La consulta inicial no compromete a nada.

No firmes nada antes de hablar con nosotros.


Este artículo tiene carácter divulgativo y orientativo. No constituye asesoramiento jurídico personalizado. Cada caso requiere análisis individualizado de la documentación y circunstancias concretas.