No estás llegando a los objetivos que te marca la empresa y te despiden por «bajo rendimiento». ¿Es legal? Depende de unos cuantos detalles que casi nunca se cumplen.
La respuesta rápida
Despedir por bajo rendimiento exige mucho más que «no llegas a los números». La empresa debe probar que tu rendimiento bajó de forma continuada y voluntaria, comparándolo con un punto de referencia objetivo (tu propio rendimiento anterior o el de compañeros en igualdad de condiciones). Si los objetivos eran inalcanzables, no estaban pactados o la caída se debe a causas ajenas a ti, el despido suele ser improcedente, con indemnización (33 días por año trabajado) o readmisión. Tienes 20 días hábiles para reclamar. No firmes la carta como «conforme».
Si acabas de recibir la carta y no sabes por dónde empezar, lee primero qué hacer cuando te dan una carta de despido en el trabajo.
«Bajo rendimiento» no es lo que la empresa diga
El Estatuto de los Trabajadores permite el despido por disminución continuada y voluntaria del rendimiento (artículo 54.2.e) o por ineptitud sobrevenida (artículo 52.a). Pero la empresa carga con probarlo, y eso es difícil:
- Continuada: no vale un mal mes; tiene que ser una caída sostenida en el tiempo.
- Voluntaria: tienes que rendir menos porque quieres, no por falta de medios, formación o por causas externas.
- Con término de comparación: hay que comparar con tu rendimiento previo o con el de otros en tus mismas condiciones.
¿Ya tienes la carta de despido delante? Mándanosla por WhatsApp y te decimos en el momento si es atacable.
Objetivos imposibles no cuentan
Si la empresa te puso unos objetivos que nadie alcanzaba, que no pactó contigo o que fijó al alza justo antes de despedirte, no puede luego usar ese incumplimiento como prueba de bajo rendimiento. Un objetivo inalcanzable o impuesto de forma unilateral pierde valor como vara de medir.
Lo mismo si te faltaron medios, formación o apoyo, o si el mercado cayó para todos. Eso no es una disminución voluntaria de tu rendimiento.
Cuándo el despido puede ser improcedente
- Los objetivos eran inalcanzables o no estaban pactados.
- Falta término de comparación objetivo y medible.
- La caída no fue voluntaria: falta de medios, causas externas, salud.
- No fue continuada o la carta no concreta cifras, periodos ni comparación.
¿Tus objetivos eran realistas? No lo decidas tú solo: cuéntanoslo y te lo confirmamos.
Qué te juegas en dinero
- Procedente: no hay indemnización por despido, solo el finiquito.
- Improcedente: readmisión o 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades (los periodos anteriores al 12 de febrero de 2012 se calculan a 45 días). La elección corresponde, por regla general, a la empresa.
Qué hacer ahora
- No firmes «conforme». Escribe «no conforme» junto a tu firma y la fecha.
- Reúne tus datos de rendimiento y los objetivos que te marcaron, con fechas. Compáralos con periodos anteriores.
- Anota las causas externas (falta de medios, bajada del mercado, cambios de equipo) que explican la caída.
- Cuenta los días. Tienes 20 días hábiles desde el despido para presentar la papeleta de conciliación. Es un plazo de caducidad.
- Habla con un abogado especializado en despidos antes de que venza el plazo.
Antes de firmar, escríbenos
¿Te han despedido por no llegar a los objetivos? Antes de firmar nada, escríbenos por WhatsApp. Revisamos tu carta y te decimos en el momento si el despido es atacable y cuánta indemnización te corresponde.
No firmes nada antes de hablar con nosotros.
Este artículo tiene carácter divulgativo y orientativo. No constituye asesoramiento jurídico personalizado. Cada caso requiere análisis individualizado de la documentación y circunstancias concretas.
