Te has peleado con un compañero y ahora temes por tu puesto. O ya tienes la carta de despido encima de la mesa y no sabes si firmarla. Antes de hacer nada, lee esto.

La respuesta rápida

Una pelea en el trabajo puede ser causa de despido disciplinario, pero no siempre lo justifica. Importa quién empezó, si hubo provocación o defensa propia, si la empresa puede probarlo y si despedirte es una sanción proporcionada a lo ocurrido. En muchos casos el despido acaba siendo improcedente, lo que te da derecho a una indemnización (33 días de salario por año trabajado) o a la readmisión. Tienes solo 20 días hábiles para reclamar. Y, sobre todo: no firmes la carta como «conforme».

Si acabas de recibir la carta y no sabes ni por dónde empezar, lee primero qué hacer cuando te dan una carta de despido en el trabajo.

¿Pueden despedirte por pelearte con un compañero?

Sí. El Estatuto de los Trabajadores recoge entre las causas de despido disciplinario las ofensas verbales o físicas a otras personas de la empresa (artículo 54.2.c). Una agresión a un compañero encaja ahí.

Pero que la ley lo permita no significa que cualquier rifirrafe valga para echarte. Para que el despido sea válido, la empresa tiene que cumplir dos cosas: probar que los hechos ocurrieron como dice, y demostrar que son lo bastante graves como para merecer la sanción más dura que existe, que es la extinción del contrato.

¿Ya tienes la carta de despido delante? Mándanosla por WhatsApp y te decimos en el momento si es atacable.

Cuándo el despido sería procedente

El despido tiene más posibilidades de sostenerse cuando se dan a la vez varias circunstancias:

Si el despido es procedente, no cobras indemnización por despido: solo el finiquito que ya te corresponde (salario pendiente, vacaciones no disfrutadas y parte proporcional de pagas).

Cuándo el despido puede ser improcedente, aunque te hayas peleado

Este es el punto que casi nadie te cuenta. La pelea puede haber ocurrido y el despido seguir siendo improcedente por alguno de estos motivos:

1. No se puede probar quién hizo qué

Si no hay testigos claros, ni cámaras, ni parte médico, la versión de la empresa se queda en una afirmación. La carga de la prueba la tiene quien despide. Sin prueba sólida, el despido cae.

2. Hubo provocación o te defendiste

No es lo mismo agredir que defenderse. Si el otro compañero empezó y tú reaccionaste de forma proporcionada, tu conducta no tiene por qué sancionarse igual, o puede no sancionarse en absoluto.

3. La sanción es desproporcionada

El despido es el castigo máximo. Los tribunales aplican la llamada teoría gradualista: hay que ajustar la sanción a la gravedad real de la falta. Si por un empujón aislado, sin lesiones y con años de buen historial te aplican directamente el despido, la sanción puede considerarse excesiva existiendo opciones más leves como la amonestación o la suspensión de empleo.

4. La carta de despido está mal hecha

La carta debe describir los hechos con concreción: qué pasó, cuándo y dónde. Si se limita a frases vagas («comportamiento inadecuado con un compañero») sin fechas ni detalles, te deja indefenso y eso, por sí solo, puede hacer el despido improcedente por defecto de forma.

¿Tu situación encaja en alguno de estos cuatro motivos? No lo decidas tú solo: cuéntanoslo y te lo confirmamos.

¿Y si el que me agredió fue el otro?

Si fuiste tú quien recibió la agresión y te defendiste, la situación cambia por completo. Documenta lo ocurrido cuanto antes: acude al médico si tienes cualquier lesión, identifica a quien lo presenció y guarda todo. Defenderse de forma proporcionada no es una falta.

Qué te juegas en dinero

La diferencia entre un despido procedente y uno improcedente es grande:

Por eso firmar precipitadamente puede costarte miles de euros: una firma «conforme» complica reclamar lo que te corresponde.

Qué hacer ahora

  1. No firmes «conforme». Si te piden firmar el recibí de la carta, puedes escribir «no conforme» junto a tu firma y la fecha. Eso deja claro que recibes el documento pero no aceptas el despido.
  2. Guarda todas las pruebas. Mensajes, correos, nombres de testigos, partes médicos y cualquier grabación de cámara (puedes solicitar que se conserve).
  3. Anota los hechos por escrito mientras los recuerdas con detalle: qué pasó, a qué hora, quién estaba delante.
  4. Cuenta los días. Tienes 20 días hábiles desde el despido para presentar la papeleta de conciliación. Es un plazo de caducidad: si se pasa, pierdes el derecho a reclamar.
  5. Habla con un abogado especializado en despidos antes de que venza el plazo.

Antes de firmar, escríbenos

¿Te han entregado una carta de despido? Antes de firmar nada, escríbenos por WhatsApp. Revisamos tu carta y te decimos en el momento si el despido es atacable y cuánta indemnización te corresponde.

No firmes nada antes de hablar con nosotros.


Este artículo tiene carácter divulgativo y orientativo. No constituye asesoramiento jurídico personalizado. Cada caso requiere análisis individualizado de la documentación y circunstancias concretas.